La luz se filtraba por las pesadas cortinas de seda, y un dolor punzante en la cabeza de Sam la obligó a abrir los ojos. Parpadeó, intentando enfocar el techo, que no reconocía. Un jadeo se escapó de sus labios. ¿Dónde estaba? El pánico la invadió. Su mente, aún nublada por los restos del alcohol, se esforzaba por reconstruir los eventos de la noche anterior. Christian... la discoteca... las copas. Se sentó de golpe, con el corazón martilleando contra sus costillas. Miró a su alrededor. La hab