Los hermanos se quedaron en silencio, con la mirada atrapada en la figura que bajaba las escaleras. El vestido rojo, liso y de corte largo, abrazaba la figura de Sam de una manera que la hacía parecer una diosa. Julieta había recogido su cabello con una maestría que dejaba al descubierto su cuello, realzando sus facciones. Pero más allá de la ropa y el maquillaje, lo que los había dejado sin aliento era la forma en que ella caminaba. Su postura, antes un tanto encorvada por el peso de sus probl