La mañana transcurrió con rapidez. Ignacio no paró de trabajar. Entre reuniones con socios y con clientes del bufete, apenas tuvo tiempo para almorzar. Sin embargo, a ratos, la imagen de Isabella aparecía sacándolo de la realidad.
No conseguía olvidarla, bastaba cualquier momento de calma para que se metiera en su cabeza y en su corazón. Se estaba enamorando de ella sin darse cuenta y sin querer admitirlo.
Isabella, en cambio trataba de mantenerse ocupada, cuidando de su hijo, ayudando un p