Stalker...
Finalmente Antonella se levantó de la cama y se agachó con manos temblorosas para coger el móvil del suelo. Respiró hondo antes de responderle.
—¡A-aló! —balbuceó.
El silencio al otro lado la sorprendió. Miró la pantalla de su móvil… la llamada había terminado. Sintió un vacío en el estómago tras el susto, y las dudas resurgieron de inmediato en su cabeza.
¿Qué estaría pensando de ella?
¿Se habría enojado?
¿Había llamado sólo para reclamarle?
¡Dios! Aquello la aterraba. Apretó con fuerza su celular, sin saber qué hacer. ¿Y si lo llamaba? ¿Si trataba de darle una explicación?
No, no. Era mejor no empeorar la situación. Debía esperar y que Luciano Ferraro decidiera buscarla. Sin embargo, sabía que si él decidía no volver a llamarla por considerarla una stalker y por no haberse querido responderle el teléfono, tendría toda la razón para hacerlo.
—¡Que eres una gilipollas! ¿Cómo se te ha ocurrido revisar sus redes y darle “me encanta”? Vamos, Antonella… luego te que