Apenas Isabella cortó aquella llamada, sintió que las manos le temblaban. Mas, no era miedo lo que la hacía mover sus manos y su cuerpo de forma involuntaria, era rabia. Desde el primer momento en que vio a Valeria en la clínica de inseminación artificial, le generó desconfianza.
Había algo en ella, en su mirada, en ese falso interés en defenderla en la clínica y luego la manera déspota y arrogante con la que la trató en su lujosa mansión, lo que la hacía desconfiar.
¿Quién era Valeria Mont