Isabella terminó de recoger sus cosas y salió con su pequeño en una silla de ruedas. Antes de salir del hospital, trató de comunicarse con Ignacio para decirle que ya estaba lista, pero él no le atendió la llamada.
Con preocupación salió de la clínica, miró a todos lados y respiró con pesar. Sacó el móvil para llamar un taxi. Tendría que ir a su apartamento y esperar que él apareciera.
—No iremos a la casa de campo, mamita. —preguntó con un dejo de tristeza en la mirada.
Isabella se rascó