Antonella despertó lentamente, como si emergiera de un sueño cálido, suave… demasiado perfecto para ser real. La luz tenue del amanecer se colaba por la rendija de la cortina, iluminando la habitación con un tono dorado que hacía que todo pareciera más sereno.
Tardó unos segundos en recordar dónde estaba y con quién.
Sintió un peso cálido rodeando su cintura. Luciano dormía detrás de ella, su respiración profunda acariciando la curva de su cuello. No estaba enteramente recostado sobre ella, p