Isabella corrió hasta la habitación mientras Rosa sonreía de forma maliciosa al ver que había logrado su cometido, incomodar a la intrusa.
Cuando entró a la habitación, ya Antonella había tomado al niño en brazos y lo estaba colocando encima de la cama.
—¿Qué sucede? ¿Qué tiene Fabián? —preguntó en un hilo de voz.
—Creo que se desmayó —respondió con nerviosismo.
El pequeño ya empezó a reaccionar. Isabella se acercó a él, se sentó en el borde de la cama.
—¿Qué tienes mi amor? —dijo cobi