Alan juntó las cejas por completo, frunciendo el ceño en un gesto de absoluta incomprensión. No entendía qué demonios quería decir la ejecutiva con esa propuesta ni por qué subiría con ella a su penthouse. En su mente estructurada, la única explicación lógica era que Emma quería seguir bebiendo y pretendía forzarlo a emborracharse a su lado para no sentirse tan patética en su soledad. Dando un paso atrás, el secretario intentó mantener la compostura y la distancia que su puesto requería.
—Señ