El primer rayo de sol, un hilo de luz dorada y vacilante, se filtró entre las cortinas de seda, trazando una línea cálida sobre la alfombra antes de alcanzar la cama. Bianca sintió la claridad perforar sus párpados antes de que su mente terminara de despertar. La bruma del agotamiento y el pánico del día anterior aún le nublaban el pensamiento, pero una sensación de pesadez en su mano derecha la ancló a la realidad.
Al intentar moverse, un pequeño tirón le indicó que no estaba sola. Sus ojos