Capítulo XXXIV. La recepción II: El Alfa y la Luna.
Faith.
Prácticamente ni me dio tiempo de reaccionar cuando el muy estúpido de Isaak, me levantó como si apenas pesara nada, para llevarme sobre su hombro. Esto era lo menos romántico del mundo, y para colmo, la reacción del Beta divirtió a más de un invitado, que nos miraron muertos de risa.
Si ya en sí, mi piel tiende a sonrojarse, verme llevada como si fuera un trofeo que un cavernícola, mal educado, ha cazado, para llevarse a su cueva, consiguió que mi cara se pusiera del color del tomate ma