Capítulo XXXIII. La recepción I: La diosa y el Beta.
Faith.
-“Tranquila lo haremos bien.”- me dijo Eli, dándome la mano antes de entrar en el gran salón de la mansión.
Al ver el lujo y el boato de los invitados y de la decoración del salón, me alegraba que fuéramos así vestidas. Al parecer, la vena poética de las hechiceras de quienes habían elegido nuestro atuendo había hecho que vistiéramos con unos vestidos modernos, pero con inspiración de época, haciéndolos voluminosos, pero atractivos.
El traje de la Guerrera era rojo sangre, de terciopelo