Epílogo.
Elizabeth.
Cuando desperté me sobresalté, pensando aún estaba en medio de la batalla, sólo el calor del cuerpo del hombre que me abrazaba me hizo darme cuenta de que todo había acabado, y que mi hermana Nereida, ya no existía, la verdad es que desde que Faith y yo combinamos nuestras energías y nuestros poderes, todo se volvió borroso, apenas recuerdo nada, era como si algún ser se hubiera apoderado de las dos, haciéndonos que nos convirtiéramos en un solo ser.
La alegría me invadió, la necesid