Capítulo XXXVII. El último entrenamiento II: La premonición del Alfa.
Arcel.
-“Esto está siendo demasiado, prácticamente no podemos ni respirar, nos atacan por todos lados. “- se quejó Isaak, mientras se colocaba a mi lado.
Llevábamos horas, recibiendo hordas y hordas, de ataque por varios frentes, de manadas y demás seres mágicos. El entrenamiento estaba siendo realmente intenso, aunque lográbamos muchos avances, así como ataques efectivos, estaba siendo de los entrenamientos más intensos y cruentos de todos los que la manda habían tenido.
Las sanadoras estaban