—Tiene usted una figura muy esbelta y de bueno atributos, estoy segura de que lucirá preciosa en su vestido de novia. — decía la modista contratada por Dante, mientras le tomaba las medidas a Adara para el vestido que usaría el día de su forzada boda.
Sin responder palabra alguna, Adara se negó a derramar lágrimas, aun y cuando se sentía completamente sola y devastada, y sentía aquella cintilla recorriendo su cuerpo calculando las medidas exactas para confeccionar un vestido que no tuvo la opor