Una angustia y sensación de vacío se instaló en su pecho. Revolvió las cobijas buscando algo de su pertenencia.
—¿Buscas esto? — interrogó divertido el rubio mostrándoles sus delgadas bragas color negro.
—Yo…si…— Adara se ruborizó y frunció el ceño al verlo burlarse. —Lárgate— le exigió al llegar a su lado y arrebatarle su ropa interior.
Él se encogió de hombros.
—Vaya que despiertas de mal humor… se supone que después de lo de anoche, debería ser, al contrario. — Dante soltó el comentario mien