El Rey Demetry apretó la mandíbula, sintiendo el nudo de la desesperación en su garganta. Conocía a Golnet mejor que a nadie, y la sola idea de encontrar una solución pacífica era tan absurda como intentar detener la marea con las manos o las garras. Golnet no deseaba un acuerdo, deseaba el poder.
La profecía de la Diosa Luna, que unía a sus tribus a través del matrimonio de sus hijos, era el único obstáculo real en su camino. Y a sabiendas de que Golnet no dudaría en hacer cualquier cosa por d