Capítulo 43 —La hija...
Capítulo 43 —La hija...
Larrea se alejó con la misma elegancia con la que se había acercado.
No caminaba como un hombre que acababa de entrar en territorio peligroso. Caminaba como alguien acostumbrado a convertir cualquier sala en una extensión de su propia comodidad. Saludaba, sonreía, apoyaba una mano sobre un hombro aquí, inclinaba la cabeza allá, y su anillo negro aparecía de tanto en tanto bajo las luces doradas del salón.
Vera lo siguió con la mirada.
Mauro seguía a su lado, con la mano e