Capítulo 44 —Beneficio de la duda
La gala continuó como si nada hubiera cambiado.
Larrea hablaba desde el escenario con una voz tan cálida que, si Vera no hubiera visto el anillo negro en la mano que sostenía el micrófono, quizás habría entendido por qué tantos lo miraban con confianza. Tenía ese talento peligroso de los hombres que no necesitaban levantar la voz para convencer. Hablaba de infancia, de hogares, de oportunidades; de niños que habían encontrado familias gracias a la generosidad de