Capítulo 82 — El nieto de Larrea
La nota seguía sobre la mesa.
Tomás estaba en la casa, merendando bajo la vigilancia de Bernardo. No sabía nada. Esa ignorancia se había convertido en una forma de protección que Vera necesitaba conservar.
—No lo traigas aquí —dijo ella.
Mauro levantó la vista del teléfono. La entendió antes de que terminara de respirar.
—No pensaba hacerlo.
Vera apretó los brazos contra el cuerpo.
—Si Larrea entra al predio, va a querer verlo. No importa lo que diga. No importa