Capítulo 6 —La líneaEl cierre siguió bajando. Vera escuchó el sonido mínimo de los dientes metálicos separándose como si la habitación entera se hubiera quedado quieta para oírlo. No fue un ruido fuerte, pero le atravesó la espalda con más violencia que una orden. Sintió primero el aire frío en la nuca, después en la piel recién descubierta, bajando por su columna como una advertencia.Reaccionó por instinto. Se sujetó el vestido a la altura del pecho con ambas manos, apretando la tela contra su cuerpo antes de que pudiera caer. El gesto fue rápido, desesperado, imposible de disimular. No quería quedar expuesta ante él. No así, no frente a Mauro Greco, no frente al hombre que la había convertido en esposa sin pedirle permiso.Mauro no terminó de bajar el cierre de inmediato.Se quedó detrás de ella, demasiado cerca, mirando el trozo de espalda que el vestido había dejado al descubierto. Vera podía verlo en el espejo: su rostro serio, la camisa ne*gra, la mandíbula tensa, los ojos dete
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