Capítulo 26 —La primera grieta
Mauro no la dejó subir al coche hasta revisar la calle completa.
Fue un cambio inmediato. Un segundo antes seguía ahí, con el cuerpo todavía cargado por la tensión del probador, mirándola como si la ropa nueva de Vera hubiera terminado de romper algo que él llevaba horas tratando de mantener bajo control. Al segundo siguiente, la tarjeta apareció en su mano y todo eso desapareció.
No hubo deseo, no hubo burla, no hubo esa sonrisa oscura que Vera ya empezaba a recon