Capítulo 25 —Armadura
Mauro no la llevó de regreso al hotel. Vera lo notó cuando el coche tomó una avenida distinta y dejó atrás el camino hacia Le Meurice. Venía todavía con la tensión de la reunión en el cuerpo, con la voz firme que había usado ante los Moreau repitiéndosele por dentro como si hubiera pertenecido a otra mujer.
Mauro tampoco parecía el mismo. No hablaba, la miraba poco, pero cada vez que lo hacía, Vera sentía que sus ojos la tocaban antes que sus manos.
—¿A dónde vamos? —pregun