Capítulo 74: La amo de verdad.
María Paz ya se encontraba con mejor semblante, de salud se sentía mucho mejor, el descanso y alimentarse como era debido, le había hecho bien; sin embargo, su corazón aún sangraba por dentro, suspiraba sentada en una hamaca en la terraza de la alcoba. Observaba la inmensidad de los cafetales, rememoró los años felices que había pasado desde el instante que pisó la hacienda convertida en la esposa de Joaquín.
Ladeó los labios, y la mirada se le iluminó al recordar las risas de sus cinco hijos,