Epílogo parte 1.
Un año después.
—Paula date prisa —gritó desde la sala Juan Andrés a su esposa, esa mañana tenían una importante reunión.
Con el dinero que Paula recibió como indemnización, decidió construir un albergue para madres solteras, era cierto que la cantidad apenas le sirvió para comprar el terreno; sin embargo, Mariela decidió apoyarla con la construcción y de igual forma la familia de su esposo.
—No me grites —gruñó caminando con lentitud con la mano en la cintura—. No me digas nada —refunfuñó—,