Samanta
Luego de haber oído a varios postulantes y de habernos reído, calificado y bromeado con sus presentaciones, había llegado el turno de Marcos. Me sentía muy nerviosa por él, porque entendía lo importante que era esto: la música era su pasión y quería dedicarse a eso, pero necesitaba el dinero para poder hacerlo, y aquella beca era la oportunidad precisa.
Vi cómo Marcos se colocaba de pie y, antes de caminar hacia el escenario, me sonrió. Luego avanzó hasta el centro del salón, subiendo