Samanta
Había pasado una semana desde el día en que estuve inconsciente en el hospital. Luego de aquella horrible experiencia provocada por la discusión con Robert, decidí que no podía seguir con él en lo que fuera que teníamos.
Yo no podía estar con alguien que me gritaba, me insultaba y que tenía serios problemas con los celos. No merecía aguantar sus escándalos cada vez que se sentía amenazado por alguien. Estaba bien que todos tuviéramos inseguridades, pero eso no significaba que debíamos a