Dylan caminó lentamente hacia la habitación del hospital. Estaba aliviado al ver a Franco, finalmente fuera de peligro.
Los médicos habían dicho que lo darían de alta pronto.
Al entrar, Franco lo miró con una sonrisa de complicidad.
—No te librarás de mí, Dylan, estaré en tu matrimonio religioso —dijo con una sonrisa burlona.
Dylan esbozó una sonrisa, aunque estaba cansado y agotado. La tensión del día pesaba sobre sus hombros.
—Pues claro, eres el padrino —respondió con tono cansado, pero con u