—¡¿Qué es esto, Darrel?! —gritó Mora con la voz entrecortada, sus manos temblaban mientras sostenía el teléfono frente a él—. ¡Mira lo que dicen todos, mira lo que dice la prensa!
Darrel tomó el dispositivo, leyendo los titulares y comentarios que invadían las redes sociales.
Los insultos y burlas eran despiadados:
"Darrel Aragón, el títere de su esposa infiel."
"¿Criará otro bastardo como su abuelo Máximo?"
"¿Será este niño un asesino como Eduardo Aragón?"
El rostro de Darrel enrojeció de furia