Salvador se miró en el espejo con el traje de novio, ajustándose la corbata una vez más.
Su reflejo le devolvía una imagen que no podía reconocer, como si estuviera viendo a alguien más. Su reloj marcaba la hora, pero aún faltaba para el momento en que Alma lo había citado en la iglesia.
Un nudo creció en su estómago, un sentimiento de duda que no lograba disipar. La ansiedad lo invadió como una marea creciente. ¿Y si todo era una mentira? ¿Y si solo lo estaban usando como un peón en un juego cr