Marella se tensó al escuchar aquellas palabras, su rostro reflejando una mezcla rabia
—¿Qué está diciendo? —susurró el abuelo, mirando a Dylan, buscando desesperadamente una negación, una explicación, algo que desmintiera esa acusación.
Dylan, aún paralizado, finalmente rompió el silencio.
—Esto no es cierto… —dijo, con la voz firme pero enojada.
Luego giró hacia Cecilia, sus ojos llenos de una furia contenida
—¡¿Qué estás haciendo aquí, Cecilia?!
Cecilia alzó el mentón, aunque había un leve te