Capítulo: Un intruso robó mi vida.
Cuando Dylan llegó a casa esa noche, las luces del dormitorio eran cálidas y suaves. Allí estaba Marella, profundamente dormida, su rostro sereno como si el mundo fuera un lugar pacífico y seguro.
Él la miró durante largos minutos, sintiendo una mezcla de amor y envidia. ¿Cómo podía ella mantenerse tan ajena al caos que carcomía su alma?
Con cuidado, Dylan se recostó a su lado, deslizando un brazo alrededor de ella.
La abrazó con fuerza, como si al hacerlo pudiera absorber algo de su calma. Apoy