Días después.
Marella y Suzy caminaban por el centro de la ciudad, disfrutando de lo que sería el último día de libertad antes de la boda. Habían pasado la mañana en un exclusivo spa, seguido de un almuerzo repleto de risas y confidencias. Ahora, mientras recorrían las boutiques de lujo, Suzy rebuscaba entre encajes y sedas, seleccionando ropa interior elegante para su luna de miel.
—¿Estás emocionada? —preguntó Marella, mientras revisaba un camisón de satén.
Suzy dejó escapar una risita, sus oj