Al día siguiente, Marella abrió los ojos y se removió entre las sábanas, sintiendo un intenso dolor de cabeza. Su cuerpo estaba débil, y al mirar a su alrededor, el techo blanco y el estilo minimalista del cuarto casi le hicieron pensar que estaba en el hospital.
«¿Dónde estoy?», pensó, confusa.
De pronto, los recuerdos de la noche anterior la golpearon: ¡aquel abogado repugnante! Marella se enderezó de un salto y levantó la sábana que la cubría, mirando su cuerpo semidesnudo. El miedo se apoder