Esa noche, Marisol apenas logró conciliar el sueño.
Se encontraba abrazada a su pequeña Lilith, sintiendo su respiración ligera y los suaves movimientos de su cuerpo dormido contra el suyo.
Cada latido de su corazón resonaba con fuerza en su pecho, una mezcla de miedo, incertidumbre y un extraño sentimiento de protección que la llenaba de ternura.
El amanecer llegó lento y perezoso, tiñendo de oro el cielo a través de las cortinas de la habitación.
Marisol se levantó con cuidado, intentando no d