Carlo miró la prueba de paternidad con los ojos abiertos de par en par, como si no pudiera creer lo que tenía en sus manos. El sobre temblaba ligeramente entre sus dedos, y el silencio en la sala se volvió casi insoportable.
—Es… tu nieta —dijo finalmente, con un hilo de incredulidad en la voz.
Incluso Valentino se sorprendió, aunque trató de ocultarlo tras una ligera sonrisa de seguridad. Con un gesto rápido, le arrebató la hoja a Carlo y la sostuvo frente a sí, mostrando la certeza que él siem