—¡¿De qué bebé estás hablando?!
Lara bajó la cabeza y comenzó a sollozar con una actuación impecable.
Se cubrió el rostro con las manos para ocultar que no había lágrimas reales.
—Tuve un hijo fruto de esa noche —mintió ella, aprovechando la información que tenía sobre el pasado de Marisol—. Pero yo estaba sola, Valentino. No tenía nada. Lo tuve que dar en adopción porque ni siquiera tenía dinero para comprarle leche o comida. Yo era virgen cuando estuve contigo en ese hotel, ¿acaso también lo