Lilith retiró los guantes con movimientos lentos, casi mecánicos, como si su cuerpo aún no entendiera que todo había terminado. La operación había sido un éxito. Había luchado contra cada segundo, contra cada complicación, contra ese miedo silencioso que se instala incluso en los mejores médicos cuando la vida de alguien pende de un hilo.
Y aun así, lo había logrado.
Miró a Dominic a través del cristal antes de que lo trasladaran. Su respiración era estable, su pecho subía y bajaba con una calma