Lilith iba dentro del auto con el cuerpo rígido y las manos heladas.
Intentaba mantener la calma, pero el miedo le recorría cada centímetro de la piel como un veneno lento.
Miró por la ventana sin decir una sola palabra. La ciudad había quedado atrás hacía rato, y ahora solo veía caminos oscuros, árboles enormes y largas carreteras vacías iluminadas apenas por las luces del vehículo.
Tragó saliva. No iba a demostrar miedo.
No delante de esos hombres. No delante de Dominic.
Aunque por dentro est