—¡Hija! ¿Estás embarazada?
La voz del padre de Lilith retumbó en toda la habitación, cargada de incredulidad y furia contenida. Durante unos segundos, el tiempo pareció detenerse. Todos los presentes miraron a Lilith, esperando una respuesta, mientras el silencio se volvía sofocante.
Lilith llevó una mano temblorosa hasta su vientre abultado.
Sus dedos acariciaron la tela de su vestido como si intentara proteger a ese pequeño ser incluso del miedo que sentía en ese momento. Sus ojos se llenaron