••Narra Alexander••
Los gemidos de Kiara llenaban el tubo de aluminio en el que volábamos. No podía controlarlos o no sabía, pero tampoco me importaba. Escucharla era como música para mis oídos. Ver cómo se rendía ante mí, como se retorcía ante el placer que yo le provocaba. Era justo con lo que había fantaseado desde antes de casarnos.
Ella no confiaba en mí, en quién era y en lo que podría hacer. No iba a negar que sentir su rechazo, su miedo a mi reacción, era como ser apuñalado en el h