El frío piso de la UCI del Hospital ABC Santa Fe se convirtió en testigo silencioso del derrumbe emocional de Violetta. El sonido del monitor cardíaco, que por un instante había quedado en línea recta, seguía resonando con crueldad en sus oídos. Violetta apretaba con fuerza la mano de Sally mientras las lágrimas caían sin detenerse, empapando la seda crema de su vestido.
—Sally… por favor, dime la verdad —sollozó Violetta con la voz quebrada—. ¿Cómo está mi tío ahora? ¿Él… él sigue vivo?
Sally