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C se sobresaltó al descubrirlo allí en el baño, le sonrió y amagó a decir algo. Pero Stu no le dio ocasión. Enredó los dedos en su cabello y la besó con lentitud, permitiendo que cada cosa sucediera a su tiempo.

Le sujetó suavemente la cara cuando sus labios dejaron de bastarle, y los acarició con su lengua. La boca de C sabía a menta. Ella cerró los ojos y descansó ambas manos en su cintura cuando sus lenguas se encontraron. Stu siguió besándola hasta arrancarle una inspiración un poc

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