Mundo ficciónIniciar sesiónFumó dejando caer las últimas lágrimas. No porque no tuviera más qué llorar, sino porque de momento sus lagrimales parecían haberse agotado.
Abrió Skype todavía secándose los ojos, demasiado agobiado para acordarse de bloquear la cámara. Simplemente llamó a C, sin darse cuenta de que en realidad estaba aceptando una llamada entrante.
Y se quedó petrificado, conteniendo el aliento, sus ojos claros y húmedos moviéndose por la imagen inesperada que tenía delante: C dormía.
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