38

Fumó dejando caer las últimas lágrimas. No porque no tuviera más qué llorar, sino porque de momento sus lagrimales parecían haberse agotado.

Abrió Skype todavía secándose los ojos, demasiado agobiado para acordarse de bloquear la cámara. Simplemente llamó a C, sin darse cuenta de que en realidad estaba aceptando una llamada entrante.

Y se quedó petrificado, conteniendo el aliento, sus ojos claros y húmedos moviéndose por la imagen inesperada que tenía delante: C dormía.

S

Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App