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En San Telmo encontraron a la banda con su agente en la sala común. Habían pasado la tarde con el productor del disco, que un rato atrás había echado a todo el mundo para quedarse con C en la sala estudio.

Y conocieron a los dos nuevos guitarristas. El tal Walter los saludó como si fueran amigos de Mariano, sin dejarse impresionar por su fama. Diego consiguió saludar a Stu sin tartamudear, aunque quedó al borde del infarto cuando le estrechó la mano a Finnegan.

Se quedaron toman

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