Mundo ficciónIniciar sesiónRay nos esperaba en la sala de control con Ashley, los chicos ya estaban aprontando sus instrumentos.
—Ven a tocar con nosotros, Stu —te dijo Ray, y me dedicó una sonrisita cómplice—. Jamás lo admitirá, pero que me den si no muere por hacerlo.
Me volví hacia vos a punto de palmotear de alegría.
—Seguro, ¿por qué no? —aceptaste—. ¿Tienen una guitarra más, letras, algo que pueda hacer?
—¡Claro que sí! —exclamé entusiasmada.
—Ven, busquemos una guitarra para ti







