Mundo ficciónIniciar sesiónC lo aguardó a pocos pasos del elevador. Stu se detuvo en el corredor amplio y vacío frente a ella y deslizó un brazo por su cintura para atraerla hacia él. Pero al inclinar la cara para besarla, se topó con su ceño un poco fruncido.
—Qué —preguntó en voz baja, sin soltarla.
—Estoy teniendo un pequeño… problema de límites —replicó ella muy seria.
—¿Un qué?
—Un problema de límites. O sea, ¿qué se supone que haga en esta situación? —Señaló el brazo de Stu reteniéndol







