Capítulo 12. Castigo y placer.
NARRADOR:
Los días previos a la boda fueron una agonía entre protocolo y vigilancia. Liana era constantemente monitoreada, su vida limitada a la suite principal y las áreas públicas de la mansión.
Lucifer mantenía una distancia cortés pero absoluta en público, mientras que en privado, su mirada constante era un interrogatorio sin fin.
La única esperanza de Liana residía en la pequeña ventana que había descubierto, la cámara de seguridad se apagaba para el reinicio del sistema entre las 2:0