Al mismo tiempo, Javier, preocupado por Mateo, decidió ir a buscar consejo a su abuela Carmen. La anciana, sentada en su mecedora, lo escuchó pacientemente.
—Mateo es un cabeza dura, eso siempre lo ha sido —dijo Carmen—. Siempre pensando en la perfección, en el siguiente paso. Pero en el fondo, tiene un gran corazón. Y cuando se enamora, se entrega de verdad.
—Pero Sofía no le cree, abuela. Alejandro ha sembrado una semilla de duda muy fuerte.
—La duda es veneno, Javier. Pero la verdad… la verd