29. ¡Di algo!
Anabell
Salgo detrás de Gael antes de pensarlo dos veces.
El aire nocturno me golpea el rostro apenas cruzo las puertas del hotel, pero no es el frío lo que me hace acelerar el paso. Es la forma en que se está yendo. Así, sin mirar atrás. Como si yo fuera parte del decorado que ya no necesita.
—¡Gael! —lo llamo, alargando el brazo.
Lo alcanzo justo cuando está a punto de subir al auto. Le agarro el brazo sin medir fuerzas, sin pensar en cámaras, sin pensar en nada.
—¿Qué demonios estás haciendo?